¿Qué es el termoformado?
El termoformado es un proceso de transformación de plásticos en el que una lámina se calienta hasta volverse maleable para ser adaptada a un molde mediante vacío, presión o ambos. Una vez que toma la forma deseada, se enfría y recorta para obtener la pieza final. Es muy utilizado debido a su eficiencia, velocidad de producción y capacidad para fabricar piezas con distintos diseños. Si quieres conocer más sobre el termoformado, sigue leyendo.
¿Cómo funciona el termoformado?
Aunque existen variaciones según el tipo de pieza y equipo, el termoformado consiste prácticamente en:
-
Selección de la lámina: Puede ser en rollo o placa y debe tener el espesor adecuado según el desempeño requerido.
-
Calentamiento controlado: La lámina se calienta de manera uniforme hasta alcanzar la temperatura en la que puede deformarse sin romperse.
-
Formado sobre el molde: Puede moldearse mediante vacío (atrae el material hacia la cavidad del molde), presión (empuja el material para definir mejor detalles) o asistencia mecánica (distribuye el material en piezas profundas o complejas).
-
Enfriamiento y estabilización: La pieza se deja enfriar para fijar la forma y mantener dimensiones estables.
-
Corte y terminado: Se recorta el material sobrante mediante troquel, corte CNC u otros métodos. Aquí se pueden definir bordes, pestañas y áreas de ensamblado.
Materiales y aplicaciones comunes
El termoformado puede realizarse con distintos materiales según los requisitos del producto, desempeño esperado y tipo de industria. Entre los más comunes encontramos:
-
PET (APET/CPET): Ideal si se busca una buena presentación y rigidez.
-
PP: Se usa en charolas y componentes que requieren gran desempeño en temperatura.
-
PS: Es común en empaques gracias a su facilidad de formado.
-
PVC: Utilizado en algunos blisters y empaques termoformados.
Dentro de las aplicaciones típicas predominan:
-
Charolas y contenedores para empaque.
-
Blisters.
-
Empaque tipo almeja.
-
Tapas y domos.
-
Insertos y separadores.
Ventajas del termoformado
Este proceso ofrece múltiples beneficios para la industria, principalmente la alimentaria:
-
Alta productividad.
-
Flexibilidad de diseño: Permite desarrollar distintas geometrías y piezas apilables.
-
Eficiencia en costo por pieza.
-
Enfoque logístico: Pestañas, apilabilidad y almacenaje.
Antes de elegir el termoformado, conviene evaluar:
-
Volumen de producción y tiempo requerido.
-
Nivel de rigidez y resistencia.
-
Apilado o encaje con otros componentes.
-
Requisitos de presentación y etiqueta.
¿Buscas envases, tapas y/o accesorios para tu negocio? ¡Contáctanos! En Plastimex contamos con un amplio catálogo de productos.